Después de un recorrido de 15 minutos en carro a través de una zona selvática cerca de la playa Cacaluta en Huatulco, llegué a un rancho donde desde la entrada se observan palmeras, platanales y algunos sembradíos de maíz. Un escenario ideal para preparar el atole de plátano macho.

Son las nueve de la mañana pero aquí el sol se siente como si fuera medio día. En un campo abierto lleno de vegetación y frente a unos platanales, la señora Cenorina Vázquez Sánchez originaria de Mixtepec, pero viviendo en Huatulco desde hace 48 años, pone leña y prende el fuego para iniciar la preparación del atole.

“Estaba yo joven cuando llegué aquí. Vivía en Copalita y mi esposo iba a traer plátano en La Bocana. Una señora me dijo que se hacía atole de plátano macho maduro, decía que no lo tiráramos que lo podíamos aprovechar.”  Me platica Doña Ceno –como le dicen de cariño– mientras mueve la leña.

Su yerno, Francisco Ríos Ramírez –alías El Grillo– corta los plátanos que se usarán para el atole. “Dejé la pesca y me vine al cultivo, estas tierras las tenemos desde el 84 y cada ocho meses hay que cortar un racimo. Cada racimo es como de 25 plátanos”. Me platica El Grillo mientras corta un racimo de plátanos con un machete.

Francisco Ríos alías El Grillo

Después de cortar los racimos, los dejan reposar en el suelo de 3 a 4 días antes de usarlos para el atole. Entre más maduro está el plátano mejor sabor adquiere la bebida.

Doña Ceno elige los plátanos que ya están listos, los lava y los pone a hervir en una olla de barro. Los que están muy maduros los agrega con todo y cáscara.

Una vez que hierven, retira la olla del fuego y tira el agua para que se enfríen.

Ya que los plátanos se enfriaron les quita la cáscara y los muele con una jícara.

Finalmente agrega el plátano molido en otra olla de barro con agua simple para un segundo hervor.

“ Antes lo batíamos con la mano, sólo se le agrega pura agua, pero sólo una jícara porque sino sale muy líquido y tiene que salir espeso el atole.” Me comenta mientras bate el atole con una pala de madera. El atole se debe batir durante todo el cocimiento para evitar que el plátano se queme.

Debido a que es hervido dos veces, el plátano adquiere una consistencia espesa junto con el agua y no hay necesidad de colarlo. Su sabor es muy rico y dulce a pesar de no tener ningún endulzante adicional.

El atole de plátano macho contiene fibra, proteínas y minerales como el potasio, que ayudan a calmar los calambres. Esta bebida tradicional es preparada hoy sólo en unos cuantos hogares por lo que no se encuentra a la venta al público, en mercados o puestos, como otras bebidas tradicionales.

Agradezco mucho a los hermanos Francisco y Gabriel Ríos así como a su familia del Restaurante El Grillo Marinero por las atenciones que tuvieron en mi viaje a Huatulco.

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