El atole de tortilla quemada es una bebida que quizás al escucharla nos parezca extraña, pero créanme que al probarla, su percepción cambiará por completo.

“El atole de tortilla, mi mamá lo hacía, doraba sus tostadas y las tortillas que sobraban las doraba en el comal bien dorado, empezaban echarlo a la olla, aprendí de mi mamá”. Me platica Cenorina Vázquez Sánchez, originaria de Mixtepec,  mientras veo cómo pone una olla en el fuego.

El primer paso es colocar la olla en el fogón y agregar un poco de agua. Conforme se va calentando se le añade un poco de panela , canela y una tostada grande hasta que hierva todo al mismo tiempo.

La tostada de preferencia tiene que ponerse poquito negra sin llegar a ser carbón. Después sólo hay que cuidar que no se tire la espuma ni se pegue, por lo que Doña Cenorina mueve el atole constantemente con una pala de madera.

Una vez que ya hirvió, se puede servir esperando a que enfríe un poco. Aunque esta es una bebida que se puede tomar tanto caliente como fría.

“Si tienes algo malo en tu estómago, con cuatro tostadas te haces un agua de tortilla y se te quita el vómito, es una medicina, eso calma el dolor” Me comenta Doña Cenorina o “Doña Ceno” como le dicen sus amigos y familiares.

Esta bebida no se puede encontrar a la venta, me comenta Doña Ceno que muy poca gente la prepara en su casa, la mayoría para algún dolor estomacal.

El sabor de la bebida es muy rico, lo puedo comparar con un sabor de maíz tostado con piloncillo. Es una bebida dulce que se puede preparar en cualquier época del año.